• 23Ene
    Leonor

    Leonor

    Su incursión en el mundo de la gastronomía inició muy temprano. Se dice que su primera palabra ante unos padres expectantes que deseaban oír de sus dulces labios un “mama” o “papá”  fue en cambio un sonoro: “COCOLATE”.
    De su estancia por el retén de recién nacidos de la celebre clínica caraqueña Sanatrix quedó la leyenda que narra el nacimiento de una hermosa criatura aquella mañana del 19 de Septiembre del ´85 y que venía de hot fudge y no en el pegostoso y vulgar líquido amniótico.
    Su abuelita Lucrecia le preparó desde muy temprano deliciosas sopas que dedicaba a  catar de a pocos centímetros cúbicos por ración y se enamoró de las arepas con una pasión que todavía la acompaña en sus viajes por el mundo.
    Con su abuelo Marcos  fue incontables veces de la mano a comprar exquisito jamón planchado en Frisco, en la avenida Libertador. De su tía abuela Mercedes Falcón heredó la receta de la archifamosa Torta de Chocolate, para deleite de generaciones futuras.
    Su abuelita Juanita- a quien nunca conoció- le dejó la mejor de las herencias: su recetario.
    Su nonno Antonio la llevó de la mano por el complejo y vasto mundo de la pralineria, acompañándolo a robar ideas en las vitrinas en Bélgica y ayudándolo a fabricar los renombrados chocolatines Pasquali  que se realizan cada Navidad.
    Detrás de los fogones, maneja el arte de la preparación de las pastas a la perfección. En la actualidad, esta incursionando en el mundo de la cocina…húngara. Será quizás por que es la manera que más conoce para mandarle amor a su familia: Y es que en húngaro,  besos para ti se dice…csókollak (chocolt)