• 02Sep

    El siguiente reportaje lo copié en mi blog personal.

    Le agrego el link para que puedan continuar disfrutando de esta bella serie de reportajes.

    http://paolapasquali.com/?p=1672

  • 02Sep
    REPORTAJE: Cafés literarios. Kurhaus (Badem-Badem)

    El tiempo ha pasado
    MANUEL VICENT 29/08/2010
    El País

    Entrada al café Kurhaus, en el casino de Badem-Badem, que pasa por ser el más lujoso del mundo

    El café Kurhaus forma parte del famoso casino de Badem-Badem. No busques aquí vigas de madera roídas por las termitas ni peluches de terciopelo desgastado por ilustres posaderas. Se trata de un espacio claro con una fachada sostenida por cristaleras y columnas blancas, cada una adornada con un globo de cristal de aire modernista. El establecimiento tiene un restaurante funcional abierto a la terraza frente al auditorio de música donde a veces canta un coro casi angelical o interpreta una orquesta partituras de Mozart mientras en el Kurhaus la gente toma refrescos sutiles o le entra fieramente al codillo.

  • 30Ago
    Cafés literarios.
    La ruta de los cafés
    Huyendo de Hemingway

    MANUEL VICENT 01/08/2010

    Fachada del café Floridita

    Si uno, por principio, trata de eludir los cafés y bares clásicos del mundo en los que Hemingway haya asentado las posaderas, los viajes pueden convertirse en una pesadilla. En cualquier botillería famosa que entres, siempre habrá un camarero que te diga que allí estuvo Hemingway. Este tormento comienza en el Floridita de La Habana, donde este escritor, abriéndose paso entre el bullicio de la calle del Obispo, repleta de buhoneros, mendigos, contrabandistas de ron y limpiabotas, bajo el olor a jugo de caña de las guaraperías, iba a abrevar desde que en 1932 se instaló en la ciudad atraído por la pesca en Cojímar y huyendo de la ley seca de Norteamérica. Allí el barman Constante, de origen catalán, le preparaba el daiquiri doble sin azúcar, propicio para su diabetes. En un rincón de la barra tiene una escultura a la que se abrazan los turistas para retratarse.

    Leer el resto »

  • 27Ago

    Cafés literarios
    Café Gijón. Madrid
    El tiempo de los picatostes

    MANUEL VICENT 08/08/2010

    Manuel Vicent y los actores Álvaro de Luna y Manuel Alexandre, entre otros, en 1987.

    Sucedió durante una recepción en el palacio real, en el cóctel previo al almuerzo. El rey don Juan Carlos, que departía con los invitados entre croquetas y las lonchas de jamón, se acercó a saludar a Gonzalo Anes, director de la Real Academia de la Historia, ahora recién nombrado marqués de Castrillón, y al verme a su lado el Rey, enterado de que yo había dejado un compromiso previo para asistir a este acto, me abrazó efusivamente para agradecérmelo. Sorprendido por esta actitud tan espontánea, dije:

    -Señor, ¿puedo contar esto en el Gijón?
    -¿Y para qué quieres ir a Gijón, tan lejos, a contar esto? -exclamó el Rey.
    -Majestad, el Gijón es un café literario de Madrid donde se reúnen artistas y escritores -le hizo saber Gonzalo Anes.
    -Ah, ya. Cuenta lo que quieras -respondió el Monarca.
  • 25Ago

    Cafés literarios.
    Café New Stanley. Kenia
    Una cita en Nairobi

    MANUEL VICENT 15/08/2010

    Hotel Norfolk, Kenia

    Al principal icono de Kenia es el cráneo del primer mono que se puso en pie hace dos millones de años en el valle del Ritt. Se trata de una calavera, con la calidad de un cuero repujado, que desde que fue exhumada no ha dejado de exhibir una sonrisa macabra con la que parece burlarse de lo que vino después de ella, eso que se ha llamado la humanidad. Se conserva en el Museo de Nairobi, pero lo primero que pregunta el turista ilustrado al llegar a esta ciudad es por la granja de la escritora Isak Dinesen, la que dio lugar a la película Memorias de África. Y después por el club Muthaiga, donde los colonos más aposentados celebraban bailes de sociedad y cruzaban a sus vástagos en bodas de conveniencia como en otra granja dorada. El establecimiento conserva en los salones todavía los fantasmas embalsamados de otros tiempos, vestidos de blanco, con sombreros y pamelas de paja dulce. Y después el viajero iniciado pregunta por el hotel Norfolk, en cuyo bar abrevaban los exploradores, cazadores y otros aventureros después de los safaris. Y después por la terraza del New Stanley, al amparo de una enorme acacia, famosa por su tronco que se había convertido en el puesto de correos más sofisticado del centro de África.

    Leer el resto »

  • 22Ago

    Les iré copiando las extraordinarias notas de viaje de Manuel Vicent sobre los cafés literarios. Esta semana, el Glacier de Marrakesh

    Cafés literarios.
    El Glacier (Marrakech)

    La sabiduría de estar sentado

    MANUEL VICENT 22/08/2010

    Café Glacier en Marrakesh

    Existen algunos cafés árabes muy famosos, los profundos de la Cornisa de Alejandría, algunos del callejón de los Milagros de El Cairo, el café de Paris de Tánger, los del bulevar Michelet de Argel, cuando la colonia francesa, por el que Albert Camus veía pasar a las chicas con sandalias y telas ligeras con flores mientras escribía El Extranjero o el Cintra de Orán donde escribió La Peste. En la plaza Djemma El-Fná de Marraquech hay dos cafés significativos, el France y el Glacier.

    Leer el resto »

  • 19Jul

    Soy poco de ir a restaurantes. De modo que cuando voy… termino pasando el examen al chef. Todo lo veo, lo curioseo, me copio ideas,…

    En fin!

    En estos días me invitaron al Restaurant Matarile ( Placa d´en Rovellat, 13, cantonada c/Portella, 43003, Tarragona. Tel: 977 253 982). Es un bello local de nombre juguetón que se encuentra en una vieja construcción del antiguo barrio medieval tarragonino.

    De restauraciones de edificios los catalanes son maestros. Tienen el punto justo de modernidad en el marco de unas viejas estructuras que remontan a épocas remotas.

    El caso  es que Matarile es justo uno de estos lugares. Pequeño y acogedor. Su dueño, Javier, vino personalmente a presentarnos el menú , no sin antes  ordenar -mediante la ayuda de un sonoro aplauso- un mutis general ( así sería la chachara que teníamos montada!). No pudo presentarse de mejor manera: exigiendo respeto al chef y a sus platillos. El tipo ya me caía bien.

    Debo decirles que me fui encantando gradualmente de este restaurante, básicamente por su honestidad. No tenía pretensiones. Todo estaba preparado a la perfección. La entrada  incluyó unas cigalas preparadas a la plancha, adobada con un aceite de oliva sensacional ( luego averigüé que se trataba del aceite Les Sorts, de la masia Mas Roig), pimienta de schezuan, sal y una flambeada con whisky antes de servir. Las concha de las cigalas estaba crujiente y el interior blanco, carnoso y jugoso.

    En la mesa había también unas rebanadas de pa tomaquet y un jamón sensacional.

    Pedí un pescado y me trajeron un bello filete grueso ( no me gustan los filetes delgaditos sobrecocidos…me da alergia solamente de verlos), blanco y jugoso. La carne se desprendía  de solo apoyarle el tenedor. Nuevamente, la sencillez reinaba: aceite de oliva, sal y pimienta. De acompañante, unos vegetales cortados en tubos alargados y preparados al dente ( comme il faut…).

    No pedí postre pero lucían de lo mejor .

    Me despedí del Javier garantizándole que regresaría. Me recomendó que de querer pescado, le avisara para guardarme unas buenas piezas.

    Salí contenta y con una bella botella vacía de Vichy  decorada con un motivo art noveau (con la que me sirvieron el agua y no pude sino mendigarles que me la regalaran…)

  • 31Ene

    Entre las recomendaciones que encontramos en el encartado de Madrid Fusion, había un restaurant que nos quedaba cerca de donde estabamos. Se trataba de Casa María (Plaza Mayor, 23/tel 913 697 140).

    Rabo de toro

    Admitimos que la ubicación nos asustaba un poco por tratarse de un lugar muy turístico. Para acrecentar nuestra reticencia, al entrar en la Plaza Mayor lo primero que nos encontramos ante nuestros ojos fue un filipino disfrazado de torero  ( con muleta y todo) con un toro de peluche a sus espaldas , esperando ansiosamente turistas en pleno frenesí fotográfico.

    Pero Casa María ( que está en una esquina de la Plaza, muy cerca de la Cueva de Luis Candela) es un lugar acogedor, divinamente decorado ( no dejen de fijarse en los cuadros).

    La atención fue espléndida y la comida a la altura del lugar.

    Tempura de verdurasYo pedí un rabo de toro ( no del toro de la Plaza, by the way…) que estaba sensacional: tierno y gustoso.  Ali pidió una caldereta de 3 pescado que también estuvo deliciosa.

    De entrada, entre los 2, pedimos un tempura de verduras estilo mediterráneo que estaba muy bien preparado. EL todo bañado con un tinto de la casa Carmelo Rodero de la Ribero del Duero 2007 que no estaba nada mal.

    Deben reservar previamente

  • 26Ene

    Nuevamente, gracias a los excelentes  oficios del little brother ( a quien no presto ni alquilo, es sólo mio!) tuve la oportunidad de visitar “Vertigo” , un local …de vertigo, desde donde se puede disfrutar una vista panorámica de Londres desde el piso 42. (Tower 42, Old Broad Street, London, EC”N 1HQ, T: 020 7877 7842; http://www.vertigo42.co.uk/)

    La vista, la música y la compañia ( my little brother…) fueron maravillosas así como el risotto de zanahoria y tarragón con láminas de parmesano, preparado no con arroz sino con farro.

    Obligatorio reservar y con mucho tiempo.

  • 10Ene

    Busco en wikipedia el significado de Dim Sum y consigo que se trata de un término cantonés que significa: “ordenar hasta satisfacer al corazón” o “tocar el corazón” o “corazón a lunares” o “bocado”.

    Comer dim sum en NYC , el sábado o domingo en la mañana ( mientras más temprano se llege mejor…ya después del las 11.30  de la mañana es un caos) es maravilloso. La ruta para llegar lo adentra a uno en el barrio chino, donde los mercados de comida exponen sus frutas y vegetales asiáticos y la inmensa variedad de peces y mariscos.

    Dunhang Seafood Restaurant, en 103-105 Mott Street (tel 212 219 23 38) es un lugar gigantesco, lleno de locales, donde los carritos ofreciendo las diferentes cestas de bambú llenas de maravillosas sorpresas no paran de pasar. Es una experiencia deliciosa y de precio más que razonable.